| |
Autor: Ernesto Guzman Ciudad: Monclova, Coahuila. Marca: Nissan Modelo: Tsubame Año: 1993 En Monclova
Era un Nissan Tsubame, era el mundial de 1994 y México había perdido y nos fuimos mis cuates y yo en el Tsuru, me papá había salido de viaje y pensó que con solo desconectarle los cables de las bujías me podría detener. Pues no, saque las llaves de donde las tenía escondidas, conecte los cables de las bujías y me dispuse a ir a comprar una cheves y a emborracharme con los camaradas viendo el partido de la selección, al finalizar siempre cualquier partido nos lanzamos al Blvd. Pape (en Monclova) a festejar las victorias de México, y como ese día fue una derrota hubo poca concurrencia, pero de todos modos hubo asistencia de gente embriagaba y con autos y camionetas, se hizo la caravana de chavos ebrios y echando relajo, con letreros en loas autos de “si Argentina también perdió, que más da” y cosas así, nos salimos del Blvd. Y nos pusimos a dar vueltas por otras calles y que nos cae la policía, empezaron a bajar a los muchachos que iban enfrente y la policía seguía deteniendo autos y bajando a los chavos, yo iba hasta atrás (y también hasta atrás de la línea de carros) y entonces quise echarme de reversa, pero me encontré en el camino un pequeño poste de la luz y no tuve más remedio que irme para enfrente, pasamos por enfrente de un policía quien quiso abrir la puerta del pasajero donde iba un amigo mío y entonces reviso que no hay nadie enfrente pues que me arranco y pues la mera verdad no me acuerdo que pensaba, pero si me acuerdo que iba muy rápido para que no me siguieran, afortunadamente había suficientes autos y camionetas ahí como para ocuparse un buen rato que no me siguieron, una cuadras antes de llegar a la casa todavía iba acelerado y mis amigos estaban risa y risa por mi condición paranoica aun y cuando había sido muchas colonias las que ya habíamos pasado. Para serles sincero en ningún momento tuve miedo de que me agarrara la policía, lo que más me asusto fue el hecho que mi papá me había advertido y prohibido el uso del auto, así que el enterarse de que lo había tomado sin permiso y peor aun me había ido a tomar y me había pescado la policía, eso si era un crimen grave, al otro día revise el auto y me puse hacer el recuento de los daños, afortunadamente nadie se vomito o tiro comida o cheve en el auto, pero si tenía un tremendo golpe en la defensa trasera, tuve que maquinar la historia para dicho golpe y fue cuando se me ocurrió que le podía echar la culpa a unas chavas que vivían cerca de la casa que cada fin de semana tenían desmadre y mi papá sabía eso. El día que llego mi papa encontró las llaves exactamente donde las había dejado, desconectados los mismos cables de las bujías que había dejado desconectados, y todo iba bien hasta que vio el golpe en la defensa trasera, me pregunto y esto, yo obviamente con mi cara de sorprendido dije no manches, no se , no lo había visto, e inmediatamente voltee hacia la casa de las chavas, no tuve que decir nada, nada más mi papá como que entendió el mensaje y bajo la cabeza y susurro alguna que otra maldición. Moraleja, siempre pongan un conductor designado, es preferible. |
|